miércoles 25 de enero de 2012

Un problema al colocar texto de Word en Indesign

A raíz de un post sobre un problema a la hora de importar textos de Word a Indesign en el blog Perasalvino, de Javier Pérez, he recordado un caso similar que me ocurrió no hace mucho, y aquí os lo cuento.

Maquetando una publicación con conciertos en Barcelona, me encontré que al colocar un archivo de Word en Indesign el texto aparecía cortado y no había modo de visualizar el resto del contenido. Incluso extendiendo y creando más cuadros de texto las letras no asomaban.


Una vez corroborado que esta situación no se debía a un salto de párrafo o de columna, decidí investigar en el archivo Word. Allí fui a la línea donde el texto se cortaba en Indesign y encontré que “un espacio no era un espacio”. ¿?

En Word, si se aplica la herramienta “mostrar u ocultar caracteres” (ocultos), los espacios están representados por un punto (·). Los espacios en la frase en cuestión, en lugar de tener un puntito, aparecían con un círculo (º).


Y la pregunta obvia: ¿cómo fue a parar ese “raro” espacio al texto? Respuesta: era una frase copiada desde una página web y, aunque se aplicó “borrar formato” en Word, el espacio mantenía esta característica que luego dificultó la maquetación en Indesign.

Por tanto, es muy importante, además de útil para el maquetador, “limpiar” los archivos originales antes de importarlos a Indesign. Esto facilita que no se arrastren códigos o caracteres extraños y se evitan saltos de página o saltos de párrafos forzados no deseados, solo por citar algunos ejemplos. Además, si en Word están bien aplicados los estilos de párrafos y de carácter, éstos pueden reutilizarse en la maquetación en Indesign.

Y, para terminar, he maquetado sin problemas el texto en Indesign y así quedó:


domingo 15 de enero de 2012

Libro sobre maquetación: diseñar con cuadrículas o retículas

Entre los libros que recibí de regalo en estas Fiestas me han obsequiado Basic Layout, Die wichtigsten Prinzipien für die Verwendung von Rastern, de Beth Tondreau (Stiebner Verlag, 2009). Como apreciarán, el libro está en alemán y el título traducido sería algo así como “Diseño básico: principios fundamentales para el uso de cuadrículas”. 

El libro aborda el uso de retículas o cuadrículas en la maquetación de publicaciones (libros, periódicos, revistas, anuarios, folletos e incluso packaging). Cubre temas como las cuadrículas basadas en diferentes cantidades de columnas, cómo puede organizarse la información y establecer jerarquías mediante una retícula correctamente planificada, y la relación entre cuadrícula, texto e imagen. También encara el manejo del color, del espacio, del ritmo, de la fluidez y de la tipografía en relación con la cuadrícula.

Layout Basics contiene 100 ejemplos de la utilización de cuadrículas en diversas publicaciones de distintos países y diseñadores. Cada ejemplo está a doble página, con el diagrama de la cuadrícula utilizada como base, además de una breve descripción del material gráfico. Para completar la información, los ejemplos incluyen una ficha con el nombre del proyecto, el diseñador o estudio que lo realizó y el cliente. Al final del libro, se anexa un glosario (bastante escueto), lecturas recomendadas y una guía de inicio rápido (preguntas para hacerse al momento de comenzar un proyecto de maquetación).

Para que puedan apreciar mejor el contenido del libro, transcribo una rudimentaria traducción del índice:

Introducción

Lo básico
Elementos de una cuadrícula
Diagramas de la cuadrícula básica
Determinar la cuadrícula apropiada
Formatear textos
Jerarquía de la información
Cuadrícula e imagen
Combinar cuadrícula, texto e imagen
Color
Espacio
Ritmo y fluidez


Trabajar con cuadrícula
Una columna
Dos columnas
Tres columnas
Varias columnas
Retícula en módulos
Tablas y gráficos
El color como elemento dominante
El color como principio organizador
Jerarquía horizontal
Cuando la tipografía es la cuadrícula
Completud y funcionalidad
Amplia, pero no vacía
Aparentemente sin cuadrícula
Las formas orgánicas
La cuadrícula suiza
La cuadrícula, interrumpida
La cuadrícula, reconstruida
Cuadrículas en capas
Las cuadrículas y el movimiento
Romper las reglas


A quien le interese este libro, también por suerte está en inglés y bajo el nombre “Layout Essentials: 100 Design Principles for Using Grids”, de la editorial Rockport Publishers. Está disponible en la versión tapa dura (hardcover) y en tapa blanda (paperback), y puede comprarse en la web de la editorial o en Amazon.es. La página web de la editorial también ofrece links para comprar la versión digital (ebook), pero la mayoría de los enlaces no funcionan o dan error y no encontré tiendas online alguna que vendan el ebook.

En resumen, Layout Basics es un libro para recrear la vista, observar y analizar diseños de diferentes profesionales y de otros países. Recomendable para quienes se inician en el mundo de la maquetación y para los que ya estamos en él colabora a refrescar ideas e inspirarnos.

Elementos de una cuadrícula y diagramas de una cuadrícula base

Ejemplo del uso de cuadrícula con contenido de tablas y gráficos 

Cómo utilizar una cuadrícula y establecer jerarquías cuando la página es horizontal

miércoles 11 de enero de 2012

Arte en Twitter

Buceando en Twitter encontré el hashtag #TwitterArt y a través de él se accede a diversas creaciones hechas con el teclado que publican los twitteros :)

¡Alegría, humor y arte para comenzar este 2012 a pleno!

Ejemplos de mensajes en Twitter con el hashtag #TwitterArt

martes 20 de diciembre de 2011

Maquetación con capas en diferentes idiomas ¿sí o no?

En un post anterior escribí sobre la maquetación de una publicación con diferentes idiomas e hice mención a lo importante que es maquetar idiomas distintos en capas. En algunos casos, incluso es un requisito de la imprenta que así sea si no se envían los archivos en PDF.

Por experiencia, puedo decir que maquetar o no distintos idiomas en diferentes capas en un mismo archivo depende en gran medida del tipo de publicación que se esté maquetando. En algunos casos es una solución, en otros un modo de organización y en otros puede resultar en un dolor de cabeza.

Conviene diferenciar dos casos: la maquetación de una publicación que contiene dos o más idiomas de la maquetación que primero se realiza en un idioma y luego se hace otra versión en otro idioma. En el primer caso, hacemos referencia a un mismo archivo con dos o tres idiomas y, en el segundo caso, a dos archivos, uno en cada idioma, con lo cual el resultado final es el mismo libro, en diferentes archivos, con distintos idiomas y que el resultante es ejemplares diferentes.


Maquetar con capas 
Es una excelente opción en estos casos:

1. En publicaciones con dos o tres idiomas en un mismo archivo.
En este caso, la maquetación en capas permitirá –especialmente- la organización del documento y trabajar cada idioma en su capa, aunque perfectamente se pueden maquetar todos los idiomas en una misma capa, asignando a los cuadros de texto respectivos el idioma que le corresponde para que los diccionarios funcionen correctamente.

Para poder maquetar varios idiomas con capas en un mismo archivo es importante que el espacio para colocar el texto tenga posibilidad de extenderse en sentido vertical; es decir, un espacio donde pueda incluirse tanto un texto corto como otro más largo. Esto es vital debido que los idiomas que se maquetan tienen diferentes extensión, ya que incluso en idiomas latinos la extensión varía, aunque sea en una sola línea.

2. En publicaciones que incluyen muchos idiomas y cada capa permite distinguir entre grupos de ellos. Éste es caso de libros que se maquetan, por ejemplo, en 12 idiomas.

Ejemplo de libro maquetado en tres idiomas
utilizando el panel capas de Indesign por LoftPublications
En publicaciones de arquitectura, diseño, interiorismo y fotografía es una práctica habitual maquetar por grupos de idiomas con algún denominador común. Así, se usa una capa “latina” para maquetar en un mismo archivo el idioma español, el francés, el italiano y el portugués; otra capa que puede llamarse “anglosajona” para el holandés, el alemán, el inglés; y otra “nórdica” para el noruego, el sueco, el finés y el islandés.

Esta tipología de publicaciones suelen ser de gran tirada, maquetados por packagers para diferentes sellos editoriales de distintos grupos editoriales de varios países y que, por lo general, se imprimen en China.

Como resultado final, se obtienen tres ejemplares impresos donde cada capa está reflejada en cada uno de ellos y comparten todos de forma común las imágenes. Y todos los ejemplares han sido producidos desde un mismo archivo.


Copiar y pegar 
En otros casos, la mejor solución será recurrir al copy-paste de toda la vida. Para ello, se duplica el archivo original en el que se maquetó el primer idioma y se copia el texto del documento donde se encuentra la traducción y se pega en el nuevo archivo. Por supuesto, también se puede colocar el archivo con la traducción en Indesign y remaquetarlo. Esto, básicamente, depende del gusto y la comodidad de quien maqueta.

En publicaciones como libros de texto y enciclopedias ilustradas el copy-paste puede ser una solución viable, ya que la extensión de los textos y la cantidad de imágenes, recuadros, destacados y ladillos pueden transformarse en un caos si se maqueta en distintas capas. Por ejemplo, si hay texto dentro de un recuadro éste cambiará de forma si el texto del nuevo idioma es más largo o más corto, o si la publicación contiene cuadros sinópticos algunos de sus campos deberán agrandarse o achicarse por la extensión del texto, y así con otras figuras, formas o recursos que estén en la publicación.

Copiar-pegar también devendrá en un recurso útil en casos donde los números no están incluidos en traducción. Los números, si están escritos en cifras no se traducen, siempre que en los idiomas en cuestión se use la misma grafía (para entendernos, no hablamos del hebreo, el chino, el japonés o el árabe). Según se halla convenido con el traductor –especialmente en cuanto a coste-, éste puede incluir o no los números (que no se traducen pero se tipean y esto significa tiempo) que encuentra en el idioma original en el documento traducido. Aquí “copiar y pegar” prácticamente se transforma en la única opción viable para rentabilizar el tiempo.


Finalmente, si se maqueta un documento que solo contiene texto en un nuevo idioma, como una novela, considero que la mejor alternativa es crear un nuevo archivo y comenzar de cero. La extensión del documento variará considerablemente por el cambio de idioma e incluso la disposición de las diferentes partes del libro pueden estar en distinto lugar o incluir otras secciones. Si se quieren conservar los estilos del archivo maquetado en el primer idioma, sólo hay que cargar estos estilos en el nuevo documento y ya está.

Para conocer cómo maquetar en Indesign utilizando el panel de capas, te recomiendo ver el siguiente vídeo de video2brain:



¿Conoces alguna otra alternativa, idea o solución para maquetar con capas y con diferentes idiomas?

jueves 8 de diciembre de 2011

Maquetar un libro de matemáticas sin números ¿...?

¿A que si lees este título piensas que me he vuelto loca? ¿Qué apuestas a que esto es imposible? Maquetar un libro de matemáticas sin números ¿es posible? Pues sí, y me explico:

Estoy maquetando libros de texto de matemáticas, en castellano. Exactamente, estoy haciendo una adaptación de archivos maquetados en QuarkPress y ahora estoy remaquetando y actualizando su contenido en Adobe Indesign.

Con un plugin los archivos “viejos”, los de QuarkPress, se abren perfectamente en Indesign y se remaquetan con nuevas bibliotecas, nuevos estilos de párrafos, de textos, de objetos, etc. en Indesign. Y hasta aquí, todo maravilloso y fantástico.

El problema lo he encontrado al maquetar la misma publicación en catalán. Para facilitar el trabajo (hecho que explicaré en un post posterior), duplico el archivo que maqueté en Indesign en castellano y me dispongo a colocar el catalán en este nuevo archivo. Tamaña sorpresa la mía cuando me encuentro en Word con la traducción y veo que ¡ningún número está escrito en el documento! Un verdadero tostón que me lleva más tiempo de trabajo y de revisión y aumentar el margen de error.

Antes esta situación consulté con una traductora amiga, Luján Patitucci, sobre esta cuestión y me ha respondido lo siguiente:
"Para mí es normal traducir todo, números y fórmulas; yo y los traductores que conozco entregamos la traducción lo más fiel posible al original pero en la otra lengua, obviamente. PERO, si el acuerdo de pago es que los números y/o las palabras repetidas no las pagan -que es posible-, el traductor aunque no tenga que traducir números o palabras repetidas utiliza su tiempo para re-escribirlas (tiempo que no viene pagado) y hay traductores que se niegan a escribirlas porque no le pagan por ello". 

Puedo entender que el traductor haya pactado en no re-escribir las fórmulas, que además están hechas en otro programa (MathType) y porque básicamente que lo haga no suma en nada a la labor de maquetación y resta mucho en su tiempo. Ahora bien, que no escriba uno, dos o seis caracteres y con ellos fastidie, y mucho, la labor de maquetación no hay forma de que lo comprenda.

Con este “método” de traducción sólo encuentro dos formas de maquetar:
  1. copiar y pegar, partecita a partecita, el texto que me encuentro antes, después y entre cifras, dentro de un mismo párrafo;
  2. escribir las cifras que se omitieron en el documento traducido, y luego copiar y pegar el párrafo entero en el archivo de Indesign.

Tanto en un caso como en otro, el tiempo perdido por no escribir una o dos cifras, multiplicado por varias páginas de un libro, y ¡por un libro de matemáticas!, no tiene nombre. Ni qué hablar del margen de error que, en cualquiera de los dos casos, es considerablemente mayor que si en la traducción las cifras estuvieran escritas. Y, peor aún, cuando el texto en catalán no coincide exactamente con el texto en castellano… pues ¡a buscarse la vida amigo!

A continuación sumo unas imágenes que ayudan a comprender visualmente la situación que explico:

Ésta es la maquetación hecha en Indesign en idioma castellano:


Éste es el archivo en Word que recibí con el texto traducido, donde cada espacio en verde deben ir los números que se han omitido:


Y ésta es la maquetación definitiva en Indesign en idioma catalán:


En los casos donde hay una fórmula opto por copiar y pegar trozo a trozo el texto, y donde me encuentro con cifras omitidas elijo tipearlas en el Word y luego llevar todo el párrafo a la maquetación de Indesign.


Conclusión
Como pasa muchas veces, y es algo en lo que insisto constantemente, ésta es otra de las situaciones que ocurren por no existir, en el proceso editorial de una publicación, un coordinador conocedor de todos los procesos de la edición, alguien que sepa de qué va corregir, maquetar, diseñar y qué variables y cincunstancias intervienen en estas labores.

Esto sucede, debido y cada vez más, a un “ahorro de costes”, porque muchas editoriales consideran que se puede prescindir del perfil del coordinador editorial. Dicho esto, no aprecian el valioso tiempo, la reducción de posibilidad de errores y la mejora en la calidad de la edición y el trabajo de todos los profesionales que una figura como la del coordinador editorial brinda.


Si te interesó este post sobre maquetar en Indesign en varios idiomas, también podría interesarte uno anterior, que encuentras en este mismo blog: Maquetación de una publicación con diferentes idiomas.

martes 29 de noviembre de 2011

Contratos de edición de publicaciones

La semana pasada un escritor, que está comenzando su andadura como tal, me preguntaba sobre los contratos que se firman entre autor y editor para la publicación de una obra. Estaba interesado en sobre qué debía contener dicho contrato, cómo se estipulaban los porcentajes, a qué tiene derecho el autor y a qué no, etc., etc. y más etc. Es decir, hablábamos sobre las particularidades de los contratos de edición y especialmente de por qué las condiciones son las que son y no otras.

Aunque no existe un contrato por excelencia que sea indiscutible y no modificable, sí existen contratos estándares que han surgido como parte de un acuerdo entre asociaciones y que son los que se toman como referencia a la hora de firmar este tipo de acuerdos. A estos contratos estándares el editor y el autor ‑y el agente literario si el escritor cuenta con uno- pueden modificarlos y adaptarlo a sus necesidades o gusto. Que la otra parte acepte las modificaciones o condiciones es otro cantar. Y, como en la mayoría de los aspectos de la vida, la parte más fuerte -el más poderoso- será quien establezca las condiciones contractuales y quien presente el borrador sobre el cual se avanzará.

Para aquellos a quienes les interese adentrarse en los contratos de edición de publicaciones, en la página web de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC) pueden encontrar los modelos de contratos de edición comentados, donde se detallan cada uno de los pactos de estos acuerdos que ayudan a clarificar la naturaleza de los mismos y comprender el porqué de las cláusulas. Los comentarios y recomendaciones han sido elaborados por el asesor jurídico de ACEC Mario Sepúlveda y, como se explica en la página web de la ACEC, “el esquema de los comentarios (…) comprende tres aspectos fundamentales:
 La referencia legal sobre cada cláusula para conocer la manera en que la vigente Ley de Propiedad Intelectual delimita ese supuesto concreto.
 Un comentario explicativo o aclaratorio respecto de cada pacto del contrato tipo.
 Y, si cabe, una sugerencia o recomendación atinente a la cláusula concreta que se comenta.”

Estos contratos surgen como estándares del acuerdo entre la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana (AELC), la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC) y el Gremi d’Editors de Catalunya. El acuerdo se firmó a mediados del año 2009 y en septiembre de 2011 se agregó el modelo de contrato de edición digital. Lamentablemente, no se encuentra comentado este acuerdo, que considero sería, en estos momentos, el más provechoso para desentrañar y debatir.

Los modelos de contratos que están disponibles para descargar gratuitamente desde la página web de la ACEC son: 
  • Contrato de edición
  • Contrato de edición por encargo de obra
  • Contrato de traducción
  • Contrato de traducción a tanto alzado
  • Contrato de cesión de derechos por obra colectiva
  • Contrato de edición digital 
  • No hay modelos de contratos de ilustración, pero pueden encontrarse en la página del Gremio de editores de Cataluña.

Vale aclarar que cada entidad, sea una universidad, una organización con o sin fines de lucro, una casa editora, un editor particular o una fundación, suelen poseer sus propios modelos de contratos de edición donde se establecen los derechos y las obligaciones de cada una de las partes. Por tanto, lo importante y primordial es centrarse en las cláusulas del contrato que se va a afirmar in situ, analizar y contrastar, preguntar ante la menor duda y asesorarse con un profesional en la materia. Todos los contratos pueden parecerse, pero todos poseen diferencias y repercuten de diferente modo a lo largo la vida de la obra, y del autor (ya sea en el aspecto legal, comercial, jurídico, de promoción, etc.).

©Andrius Petrucenia - Pixmac
Si queréis descargar todos los modelos de contratos de edición en Word y en PDF y los contratos comentados en Word, lo podéis obtener haciendo clic sobre el enlace anterior o desde la sección de Descargas

Para finalizar, les acerco una serie de interesantes artículos sobre el tema de este post: 

jueves 10 de noviembre de 2011

Cómo pedir un presupuesto a la imprenta

Para saber cuánto sale imprimir una publicación o un libro es muy importante redactar de forma correcta el presupuesto que se solicitará a la imprenta.

Cuanto más amplia y clara sea la información que contiene el presupuesto que se envía a la imprenta, más fácil será para el impresor realizar la cotización de la publicación que queremos hacer. De esta forma, tendremos un presupuesto certero y atinado para evaluar los costes de impresión.

La información que debe contener un presupuesto de impresión es:

1. Tipo de publicación: si es revista, libro en tapa blanda, libro en tapa dura, etc.

2. Formato: tamaño de la publicación, si es DINA4, DINA5, tabloide, 200x270 mm, etc. Mejor todavía si especificas el tamaño abierto y el cerrado de la publicación.

3. Cantidad de páginas: es el número de páginas del interior de la publicación, sin contar la tapa, la contratapa y las páginas de guarda. Siempre conviene que la cantidad de páginas del libro sea múltipla de 16, para ahorrar costes de impresión.

4. Interior:
  • Tipo de papel: se debe indicar el tipo de papel y el gramaje del mismo. Por ejemplo, papel obra de 90 gramos o papel ilustración de 115 gramos.
  • Color: 4/4 ó 1/1. Estos números indican la cantidad de colores que se imprimirán en las caras de las páginas. 4/4 significa que se imprime a todo color por una cara de la página y también por la otra; 1/1 que sólo se imprime un color (generalmente es el negro) por ambas caras. Si se indica 2/2 hay que especificar cuáles son esos dos colores, por ejemplo: negro + magenta.
  • Páginas de guarda: si el libro también las incluye, hay que indicar el tipo y el gramaje del papel además del color de las páginas de guarda.

5. Exterior
  • Tipo de papel: la tapa o portada y contratapa o contraportada llevan un tipo de papel con más gramaje que el que se usa para el interior de la publicación, incluso en las revistas de gran tirada y poca calidad. Aquí también hay que indicar el tipo y el gramaje del papel, por ejemplo, cartulina de 300 gramos. 
  • Color: 4/0 suele ser lo habitual; es decir, 4 colores en la parte exterior (tapa y contratapa) y ninguno por la parte interna.
  • Laca: brillante o mate, o sin laca.
  • Acabado: también se debe especificar si el libro llevará otros tipos de acabados, como stamping, relieve o gofrado, sectorizado UV, calado, etc.
  • Solapas: si el libro las lleva, especificar si son largas o cortas y, mejor aún, las medidas de las mismas.

6. Tipo de encuadernación: en espiral, grapada o acaballada, binder, encolada, fresada, cosida, etc.

7. Lomo: según el tipo de encuadernación, la publicación tendrá lomo o no. Por ejemplo, si queremos imprimir un libro debemos solicitar que nos informen el ancho del lomo en base a las características del presupuesto. Es el impresor quien debe darte esta medida, ya que la obtiene basándose en la cantidad de páginas más el tipo y el gramaje de papel del interior que tendrá el libro. Esta información es vital para que el diseñador pueda preparar correctamente los archivos de la tapa y la contratapa de modo correcto.

8. Cantidad de ejemplares: la cantidad de copias que deseamos que la imprenta imprima. Si la tirada es menor a mil unidades lo más conveniente es que solicites presupuesto a una imprenta digital ya que no te convendrá hacerlo por impresión offset.

9. Elementos adicionales: incluir también en el presupuesto si deseamos elementos adicionales a la publicación, como ser:
  • Faja: si va en color, el ancho y largo de la misma, y la altura a la que debería colocarse en el libro.
  • Camisa o cubierta: tamaño, color y tipo de papel de este elemento, más si llevará acabados extras.
  • Cabezada: la cinta que va a lo largo del lomo, en la parte inferior y superior del mismo.
  • Marca-páginas: adherido al lomo del libro, por lo general de tela.

10. Embalaje de las publicaciones: también debe especificar si se quiere cada ejemplar retractilado, o en grupos de 5 ó 10 ejemplares, cajas de 20 ejemplares sin retractilar, etc. Conviene preguntar en la imprenta qué tipo de embalajes utilizan y cuál sale más económico.


11. Formas de pago: que acepta la imprenta. Por lo general, la imprenta pedirá un tanto por ciento para poner en marcha el trabajo y el resto al finalizar el mismo. Cuando la tirada es corta y se hace con impresión digital se estila pagar el 100% al momento de encargar el trabajo. Consultar también si la imprenta trabaja con plazos de pago a 30, 60 ó 90 días.

12. Plazos de entrega: de las publicaciones impresas en el lugar que tú indiques. Para evitar malentendidos, preguntar a partir de qué momento comienza a estar vigente el plazo de entrega que nos informa la imprenta. Por ejemplo, si el tiempo comienza a contabilizarse desde el momento de realizar el pedido o cuando se confirma la prueba de impresión. Y asegúrate si cobran o no gastos de envíos (traslado de las publicaciones desde la imprenta hasta el lugar donde tú quieres recibirlas).


© cohdra - morguefile
La mayoría de las imprentas poseen estándares para favorecer el ahorro de costes, como determinados formatos de páginas, solapas con medidas preestablecidas, etc. Para tener lo más “cerrado” un presupuesto, es aconsejable consultar con el impresor cuestiones de este tipo y todas las dudas que puedas llegar a tener. Este profesional puede ayudarte a mejorar el presupuesto, economizar tiempo y dinero y considerar otras opciones, además de ahorrarte dolores de cabeza incluso durante el proceso de edición de la publicación.

También conviene consultar con el profesional de la imprenta cómo prefiere que sean enviados los archivos. Normalmente, se utiliza el formato PDF para las artes finales (que no es el mismo tipo de PDF para publicaciones digitales) y ya no el envío de empaquetados con archivos, imágenes y fuentes. De todas formas, consúltalo y pregunta con qué características debes enviar los archivos PDF.

Consideren que según el país o las regiones algunas denominaciones pueden variar. Por ejemplo, el papel ilustración puede llamarse también papel estucado, el plastificado denominarse lacado o el impresor imprentero.

Y, por último, un par de cositas más. Si he omitido alguna información –lo que sea–, por favor, no dejen de comentarlo y hacérmelo saber. Pueden descargarse un modelo de presupuesto para imprenta en archivo Word (formato .doc – Word 1997-2000) de la sección de Descargas o directamente desde este enlace.


(*) Las tapas también pueden ser revestidas en tela o piel. Este tipo de encuadernación se utiliza prácticamente sólo para ediciones de lujo. En el caso del exterior revestido de plástico habitualmente se utiliza para las guías de viaje, callejeros de ciudades y diccionarios bilingües pequeños.

domingo 6 de noviembre de 2011

A Facebook le falla su propia lógica

Descubrí Facebook en España y desde el principio me resultó la herramienta idónea para comunicarme, especialmente, con mi familia y amigos de Argentina. De forma resumida, con Facebook evitaba tener que enviar fotos por mail y contar uno a uno qué lugares recorría de España y Europa, donde vivía y relatar qué estaba haciendo en la Madre Patria. A medida que esta red social se popularizaba más y más, mis amigos y familiares terminaron por sumarse y me comunicaba con ellos todos juntos a la vez.(*)

Sin embargo, desde que Facebook hizo el último cambio algunas de sus funciones hacen que me guste menos. Se ha vuelto menos amigable para mí, en especial porque hay determinadas situaciones impuestas y Facebook no permite la personalización a mi antojo, una variable que me gustaba de la antigua versión.

En concreto, lo que me inoportuna, y bastante, del nuevo Facebook es que “piense” por mí, organice mis opciones a su capricho y haga publicaciones en los muros que, a la postre, son falsas. Ayer Facebook volvió a mostrarme otra de sus atribuciones: que establece relaciones incongruentes.

1. Por un lado, lo primero que me genera encono es no poder administrar plenamente mis listas de amigos y Facebook me imponga una organización que yo no deseo. Que Facebook me obligue a usar listas de amigos organizadas por el lugar donde vivo, donde trabajé o estudié me repatea. Y, lo peor, es que no puedo eliminarlas. Sí puedo agregar nuevas listas, pero no eliminar las impuestas por la plataforma. Ingenuamente, pensé que suprimiendo la información de donde trabajé y estudié de mi perfil eliminaría esas listas, pero no, ahí siguen estando aunque no las uso. (Ni hablemos del cabreo que me llevé cuando, luego del cambio, observé que amigos que tenía en una lista ahora también estaban en otras y los que no Facebook los había clasificado a su gusto…).

2. Por otro lado, a Facebook le falla su propia lógica:

    a. Si en tu perfil puedes establecer quienes son tus familiares, ¿para qué sugiere que agregues a la lista de Familia perfiles que no has indicado como parientes cuando, además, muchos de estos perfiles los tienes en la lista de Amigos o en otras listas?

    b. Facebook se atribuye publicar en un muro cuándo te has conocido con un contacto nuevo. Mirad la siguiente publicación que ayer apareció en el muro de David Soler.


¿Qué pasó? ¿Por qué Facebook publicó esto en el muro de David? Resulta que Antonio Domingo, organizador de Eats And Twitts, gestionó desde Facebook las invitaciones al evento de Barcelona del pasado jueves 4. David y yo confirmamos nuestra presencia a la comida de networking y así quedó constatado en el evento de Facebook.

Si bien yo estoy suscripta a las actualizaciones de David en Facebook, no estaban nuestras cuentas unidas como amigos. Ayer unimos nuestras amistades y Facebook estableció la siguiente relación: “si David y Mariana ahora son amigos es porque se conocieron en Eats And Twitts”.

Además de ser un error, porque nos conocemos desde antes, la cuestión aquí es por qué Facebook establece este tipo de relaciones, dando por hecho que son así, y las publica en un muro. ¿Por qué se toma este tipo de atribuciones? ¿Cuándo Facebook pasó a ser tan sesudo e independiente? ¿Por qué publica, sin consultar al usuario, este tipo de relaciones en el muro de una persona?

(Facebook ha publicado esto en el muro de David, entiendo que no lo ha hecho en el mío porque tengo anuladas las publicaciones de nueva amistad, pero seguramente hubiera puesto lo mismo de tenerlas activadas).

En definitiva, lo que percibo como simple usuaria es que Facebook está volviéndose un tanto autoritario y un poco matemático para ser una red social:
  • Establece relaciones 1+1 sin considerar otros aspectos y los publica en un muro sin consultar al propietario del perfil. Considerando que es una red social se vuelve incongruente, olvidando este componente de su ideario.
  • Organiza las listas en base a su lógica que, evidentemente, no es compatible con las de las usuarios (por lo menos no es una lógica compatible con la mía).
  • No permite que cada uno pueda suprimir esas listas que él crea en los perfiles y las impone.

Para finalizar, y para más repateo, Facebook ha sumado el perfil de David a mi lista de “Área de Barcelona” (una lista impuesta), sin avisarme previamente de esta clasificación…

Es mi deseo que David –experto en marketing 2.0 y avezado en redes sociales–, nos ofrezca su punto de vista sobre esta situación. Sin duda, será un enfoque profesional y enriquecedor que aportará mucho en el conocimiento del uso de Facebook J.



(*) Vale aclarar que mi perfil de usuario en Facebook lo tengo para uso personal y privado, y para temas profesionales y de trabajo utilizo la página Mariana Eguaras :: Edición de publicaciones creada para tal fin. También vale constatar que mi conocimiento de esta red social es a nivel usuario y no he explorado todas las potencialidades que posee.

martes 1 de noviembre de 2011

Impresión bajo demanda: experiencia personal con Autoprint.es

La impresión bajo demanda (IBD) –también conocida como Print on Demand (PoD)– es aquélla que permite imprimir una determinada cantidad de ejemplares (por lo general, reducida) de una publicación con técnicas de impresión digital. De esta técnica eché mano en octubre y vaya en este post mi experiencia.

Un cliente –a quien edité, diseñé y maqueté un libro– me pidió también que me hiciera cargo de la gestión de la impresión. Sólo deseaba una cantidad muy reducida de ejemplares (10), por lo que la impresión bajo demanda era la única alternativa económicamente viable.


Caso
Hice un sondeo por Internet de diferentes empresas que ofrecen el servicio de IBD y dos destacaron por el precio competitivo ofrecido: Logiprint y Autoprint. La página web de Logiprint arrojó un precio promedio por libro de 13,20€ y la de Autoprint de 12€.

No tenía referencias de estas empresas, no había trabajado con ellas anteriormente y no conocía la calidad de su trabajo. Finalmente me decanté por Autoprint, porque ofrece la impresión a partir de 12 ejemplares y Logiprint desde 25 copias, y el autor no deseaba tanta cantidad.

Las características del libro reflejadas en el presupuesto eran:
- Libro en tapa blanda
- Formato: A5 a sangre
- Páginas: 72
- Papel: Obra blanco 90 gr.
- Color tapas: en cartulina estucada 300 grs.
- Tinta interior: 1/1 negro
- Tinta tapas: 4/0
- Plastificado tapas: plastificada  mate (1 cara)
- Acabado: Sin acabados especiales
- Encuadernado: Rústica fresada (encolado)
- Tiraje: 12 ejemplares


Resultado: pros y contras
Llegaron los libros y debo confesar que me sorprendieron gratamente por:
  •  La buena calidad de impresión (digital), tanto de la tapa y contratapa (en colores y con una imagen) como del interior (en negro y sólo con texto).
  •  La excelente encuadernación que, aunque encolada y no cocida, tiene prolija terminación.
  • Si el pedido tiene un valor de más de 100€ los gastos de envío son gratis.
  •  Buena disposición de la persona encargada de la parte técnica del trabajo para realizar algún ajuste de los archivos para la impresión.

Dos puntos en contra de Autoprint:
  • La atención al cliente es un tanto deficiente, hay que estar un poco sobre ellos para que respondan un mail o llamen por teléfono.
  • Si hay que realizar algún cambio en la prueba subida en la web, a la factura añaden un suplemento de 15€ por cambio del archivo original, y esto no está explicado en la página web de Autoprint ni lo informan previamente a la realización del pedido.


Conclusión
Buena experiencia con Autoprint y satisfacción con el trabajo realizado. La recomiendo, incluso considerando los puntos en contra que, sabiéndolos de antemano, son fácilmente gestionables.